Cada una de nosotras tiene un pH de la piel característico, además de la cantidad de agua que tiene la epidermis, la temperatura corporal y la secreción sebácea. En la piel, existe un tejido, que se encuentra entre la epidermis y la dermis, llamado hipodermis, y que es conocido como “manto ácido” por tener un nivel de pH ligeramente ácido. La hipodermis es la encargada de lubricar la piel y protegerla de las bacterias y de la irritación. Al entrar en contacto, el perfume reacciona con tu pH y crea un aroma único. Tu tipo de piel, además, influirá en la evolución de la fragancia y en la persistencia o sustantividad, que significa el tiempo que persiste el perfume en vos. Lo mejor es que pruebes la fragancia y que estés convencida antes de comprarla y no adquirirla porque te gustó cómo le quedaba a otra persona.